Paleontólogos descubren que algunos dinosaurios terópodos del Jurásico eran caníbales

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Un análisis de restos vertebrados fosilizados, recuperados de la cantera jurásica Mygatt-Moore en Colorado, ha revelado que los huesos de un dinosaurio terópodo del género Allosaurus, tienen marcas de dientes hechas por dinosaurios de su misma especie y por otros dinosaurios carnívoros gigantes. Las marcas que se producen en una pelea no son exactamente las mismas que se producen cuando un animal está siendo devorado. Todo sugiere que el animal estaba muerto cuando se produjeron las marcas. Esto demuestra que los dinosaurios terópodos del jurásico eran caníbales.

En zoología, un carroñero o necrófago es un animal que consume cadáveres de animales sin haber participado en su caza. Los carroñeros son útiles para el ecosistema al eliminar restos orgánicos y contribuir a su reciclaje. Los restos dejados por los carroñeros son después usados por los descomponedores.

La ‘carroñería’, o mejor dicho la búsqueda de alimentos entre los animales carnívoros, incluido el canibalismo, es bastante común entre los grupos de animales modernos, pero la evidencia directa de ello en el registro fósil es extremadamente rara. Hasta el momento, la evidencia no existía de forma tan directa.

La mayoría de los casos de canibalismo entre los terópodos solo se habían sugerido provisionalmente. La evidencia definitiva, a través de marcas de dientes estriadas, que es una clara señal de que un animal está raspando la carne del hueso de un animal muerto, se ha registrado solo en el Tyrannosaurus rex y el Majungasaurus crenatissimus, pero nunca antes en el género de los Allosaurus.

“La carroñería, e incluso el canibalismo, es bastante común entre los depredadores modernos”, dijo la Dra. Stephanie Drumheller, paleontóloga de la Universidad de Tennessee, Knoxville.

“Los grandes terópodos, como el Allosaurus, probablemente no eran particularmente quisquillosos si eso significaba que tenían comida gratis”.

El estudio

La Dra. Drumheller y sus colegas de investigación de la Universidad Colorado Mesa, los Museos del Oeste de Colorado y la Universidad Daemen analizaron fósiles de la cantera Mygatt-Moore, un depósito fósil de 152 millones de años en el oeste de Colorado, en busca de marcas de mordiscos.

Los investigadores encuestaron un total de 2,368 fósiles de vertebrados y encontraron 684 especímenes (casi el 29% de las muestras tomadas para la encuesta) que conservan al menos una marca de mordida de otros terópodos. Estas marcas de mordidas incluyen; punciones, rayas, surcos, fosas y estrías.

Crédito de imagen: Drumheller et al.

En esta imagen, barras de escala – 10 mm, se muestran los diferentes tipos de marcas de mordida observadas en los fósiles recuperados de la cantera Mygatt-Moore, con flechas que indican las características más notables que se produjeron por garras y dientes de diferentes dinosaurios.

Los científicos encontraron mordeduras de terópodos en los saurópodos gigantes, cuyos huesos dominan el conjunto de restos fósiles, mordeduras en el fuertemente blindado Mymoorapelta y muchas mordeduras en los dinosaurios terópodos, especialmente los restos comunes de Allosaurus.

Había cientos de marcas generadas por mordidas, en frecuencias muy por encima de la norma para sitios fósiles dominados por dinosaurios.

Algunas marcas estaban en huesos carnosos como las costillas, pero el equipo descubrió otras marcas en huesos de dedos pequeños, lejos de los cortes más selectos por los animales carroñeros.

En conjunto, los datos recopilados por el equipo pintan una imagen de un ecosistema donde los restos de dinosaurios permanecen en el paisaje natural durante muchos meses consecutivos, una perspectiva apestosa con restos de carne en descomposición, pero que abrió la posibilidad a que los depredadores y carroñeros pudieran comer de una misma fuente común; comida gratis.

“La distribución en las marcas de mordida en los elementos esqueléticos, en particular los que se encuentran en otros terópodos, potencialmente sugiere que preservan evidencia de la carroñería, en lugar de la depredación activa”, dijeron los científicos.

“Dadas las abundancias relativas de los carnívoros en la cantera Mygatt-Moore, asociados con las estimaciones de tamaño basadas en las marcas de mordida estriadas, el conjunto de rastros de alimentación probablemente conserva la primera evidencia de canibalismo en los Allosaurus”.

Crédito de la imagen de portada: Brian Engh.

Referencia del documento científico:
S.K. Drumheller et al. 2020. Las altas frecuencias de marcas de mordeduras de terópodos proporcionan evidencia de alimentación, carroñería y posible canibalismo en un ecosistema estresado del Jurásico Tardío. PLoS ONE 15 (5): e0233115; doi: 10.1371 / journal.pone.0233115

FuentePLoS ONE

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