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Hace algunos días tuve una conversación con una persona muy especial para mí. Y esta persona me expresaba cierta preocupación por el rumbo que ha tomado su vida, diciendome “¿en dónde están mis hijos, en donde está mi casa? Todos parecen estar consiguiendo cosas. Nada sucede con mi vida”.
Estaba sorprendido. No daba crédito a lo que estaba escuchando, porque realmente no pensé que se sintiera de esta forma. Pero, de cierta forma, entendía por qué me decía esas cosas. Este no es el sentimiento de una persona en particular, es el sentir de toda una generación. Pero la mayoría no se atreve a decirlo. En la sociedad tenemos expectativas, y conforme vamos avanzando de edad, parece que hay objetivos que debemos ir cumpliendo para mantenernos en la línea de esos objetivos estipulados en la sociedad. Nadie nos dice que hay que cumplirlos, simplemente sabemos que esos objetivos están allí, sobre nuestros hombros. Entre más pasa el tiempo, más pesadas se vuelve esas expectativas.
Todos queremos algo mejor para nosotros mismos. Ya sea una casa, o una más grande, un auto más bonito, un salario más alto, un negocio próspero, o más reconocimiento social; todos queremos algo que no tenemos. Y la mayoría de nosotros pasamos la mayor parte de nuestras vidas persiguiendo estas cosas. Y si por alguna razón llegamos a tenerlo, queremos que sea más grande o más bonito. ¿En dónde está el límite? ¿Cuándo podemos empezar a ser felices con lo que tenemos? ¿Es la infelicidad el estado natural de nuestra especie?
El éxito se ve diferente para cada persona, pero no se puede negar que todos tenemos alguna definición del mismo y que a menudo nos sentimos lejos de esa definición. Afortunadamente, no estamos limitados por nuestras circunstancias actuales. Con las herramientas adecuadas, podemos llegar a donde queremos estar. A continuación, te presento todo lo que necesitas empezar a hacer desde ahora mismo para darle un nuevo impulso a tu vida, salir adelante, y potencialmente posicionarte en el camino al éxito.
Un paso por delante de los demás
No hay formula mágica. La fundación, en donde se colocan las columnas sobre las que queremos construir, tiene que ser sólida. Así que empecemos por lo básico.
Empecemos por dormir en un horario regular. Dormir en un horario regular cambia las reglas del juego para mejorar la función cognitiva y el estado de ánimo. De hecho, tener un horario de sueño constante suele ser más importante que dormir una cantidad específica de horas. Si se despierta a las 6 a. m. para trabajar, pero le gusta dormir hasta las 10 a. m. los fines de semana, es posible que desee reconsiderar sus patrones de sueño para dormir y despertarse a la misma hora todos los días.
Hacer esto ayuda a que su cuerpo desarrolle un ritmo constante y le permitirá crear un horario que funcione para usted y las actividades específicas que realiza. Cuando se despierte, lo primero que debe hacer es tender la cama. Ordenar la cama nada más levantarse puede parecer insignificante, pero la realidad es que realizar esta pequeña tarea al comienzo del día marca la pauta para el resto del mismo. Obtendrá una sensación de logro que le brindará el impulso de dopamina que necesita para abordar las tareas más complejas que realice a medida que avanza el día.
También nos da una sensación de calma. Incluso si no podemos controlar todos los aspectos de nuestra vida, tenemos el control de dónde descansamos. Y ordenar nuestra área donde dormimos, también significa que será menos probable que volvamos a acostarnos a dormir, lo cual, como estoy seguro de que todos sabemos, puede llevar rápidamente a una mañana y un día más productivo.
Dije ordenar nuestra “área para dormir” porque incluso si no dormimos en una cama o no tenemos casa en este momento, aún podemos obtener los beneficios de ordenar la cama simplemente organizando nuestra área para dormir. Ya sea enrollar colchonetas o doblar sábanas, guardar estas cosas te brinda la misma ventaja que tender la cama. Vivir en un entorno limpio y ordenado puede mejorar tu ánimo.
¿Quieres leer libros, revistas, periódicos? Simplemente, abre un libro que sea de tu gusto, y ponte a leer. Varios estudios muestran que la lectura regular aumenta la comunicación entre las partes de nuestro cerebro que controlan el procesamiento del lenguaje. También puede ayudar a mejorar la concentración y prevenir el deterioro cognitivo a medida que vamos envejeciendo.
Pero al igual que hacer ejercicio, meditar y comer sano, estos son consejos que ya habrás escuchado antes. Así que seamos un poco más específicos. ¿Cómo se sale adelante en el area laboral? Bueno, primero, es esencial identificar tus objetivos. Si usted aborda cada día laboral con un gran signo de interrogación en su mente, es probable que pierda rápidamente la concentración y el sentido de dirección. Pero una vez que identifica una meta como por ejemplo un aumento salarial, un ascenso de posición o algun punto de referencia en particular, definido y concreto, entonces podemos comenzar cada día con ideas sobre cómo acercarnos a esa meta, incluso si nos lleva un tiempo llegar allí.
Por eso es bueno ser específico.
Piense en usted mismo como un “especialista” en lugar de un generalista. Con videos ilimitados de en internet y cursos universitarios, muchos de nosotros aprovechamos para incursionar en diferentes habilidades y pasatiempos. El problema es que hacer demasiadas cosas puede dispersar tanto nuestra atención que es difícil concentrarnos en esa habilidad que nos hará avanzar.
En cambio, al convertirse en un especialista, especialmente en tu trabajo, es más probable que desarrolles un conjunto de habilidades impresionante que te haga destacar en el difícil mercado laboral actual. Por supuesto, tener pasatiempos e intereses es esencial para lograr un excelente equilibrio entre el trabajo y la vida personal, pero en tu carrera, simplemente “ser bueno” en muchas cosas no te llevará tan lejos como ser excelente en una o dos cosas.
Salir adelante es más fácil si amas lo que haces. O al menos te gusta. Amar tu trabajo a veces puede malinterpretarse como amar cada aspecto de tu trabajo, lo cual es, francamente, imposible. El trabajo se llama trabajo por una razón. Establecer la expectativa poco realista de que nos encantará cada segundo de nuestro trabajo, definitivamente no ayuda a nuestra salud mental. Pero supongamos que estás lo suficientemente interesado y tal vez incluso satisfecho en ocasiones con el trabajo que realizas. En ese caso, es más probable que te esfuerces más, disfrutes desarrollando tus habilidades y enfrentes los desafíos con optimismo, en lugar de negatividad.
Una vez que te vuelves extremadamente competente en tu trabajo, pronto descubres que tus habilidades solo pueden llevarte hasta cierto punto. Para avanzar más, debes comenzar a promocionarte. Ahora bien, la autopromoción a veces tiene mala reputación, pero si has dedicado tiempo y esfuerzo para convertirte en un mejor empleado, jefe o un pensador más creativo, mereces presumir de ello. Solo la gente que busca apagar tu luz se sentirá ofendida porque tienes ganas de decirle al mundo lo bueno que eres haciendo lo que haces. Después de todo has invertido tiempo perfeccionándolo y nadie vendrá de la nada a valorar tus habilidades. El mundo no funciona así. También es bueno para tu autoestima. Simplemente, no abuses de este hábito porque, si se vuelve repetitivo, puede parecer arrogante. Nadie quiere tratar con gente arrogante. Sin embargo, hacer que los demás sean conscientes de tus logros puede hacer maravillas para sacarte del estancamiento y seguir avanzando.
Y cuando lo hagas, tener a las personas adecuadas a tu alrededor es crucial. Bob Sutton, profesor de la escuela de Graduados en Negocios de Stanford, dice que nuestras capacidades de manejo pueden tener un efecto más significativo en nuestra felicidad y éxito que la empresa en la que trabajamos. Siempre que tengamos la oportunidad, debemos elegir trabajar con personas que se apresuren a ofrecer ayuda cuando sea necesario. Sin embargo, una cosa que debes recordar es que, si tus compañeros de trabajo están ahí para ayudarte, tú también debes estar ahí para ayudarlos. Agradar a las personas con las que trabajas y agradarles a ellas no está mal. Es importante ser reconocido en el trabajo como alguien que tiende una mano cuando se puede. Levantar muros solo te impedirá acceder a nuevas oportunidades y, lo que es más importante, relaciones. Por lo tanto, en lugar de construir muros debemos construir puentes. Esto ayuda a formar conexiones sólidas con otras personas en el trabajo y en la sociedad en general. Después de todo, nunca sabemos cuando seremos nosotros los que necesitaremos ayuda. Algunas de esas conexiones incluso se pueden volver amistades.
Pregúntale a cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier campo, y todos te dirán que las relaciones son el ingrediente clave para una carrera exitosa. ¿Cómo se construyen relaciones? Creando “conexiones” con otras personas en nuestra misma área laboral. Es una palabra molesta, lo sé. Al igual que yo, probablemente te avergüences ante la idea de hacer amistades artificialmente con el único propósito de avanzar en tu carrera. Pero estas conexiones no tienen por qué ser solo basadas en tu interés personal.
Piensa en todas las personas con las que has colaborado. Puede que no te hayas hecho amigo de todos ellos, pero conociste su lado innovador, motivado y creativo. Si esas personas necesitaran una recomendación, ¿no se la darías felizmente? Exactamente.
Hacer conexiones de forma significativa no tiene por qué resultar una tarea forzada. Se trata de construir conexiones genuinas con personas que entienden tu trabajo y que probablemente te ayudarán en el futuro. A medida que tus conexiones se expanden en número, es posible que comiences a compararte con los demás. Pero no deberías hacer eso porque la comparación es un ladrón de alegría. No importa que tan lejos parece la mete, tu camino es tuyo y nadie lo podrá recorrer por ti. Entonces, ¿por qué perder tiempo contemplando el camino de otros? Vive tu propia vida, camina tu propio camino.
A veces, lo mejor que puedes hacer para salir adelante es sacar lo que quieres de la ecuación. Puede parecer contradictorio, pero reconocer cómo tu trabajo contribuye a la vida de otras personas puede hacerte más productivo que simplemente pensar en cómo te beneficia.
Adam Grant es un reconocido psicólogo organizacional que estudia el comportamiento humano y ayuda a las personas a encontrar motivación y significado en sus vidas, especialmente en el area laboral. En uno de sus primeros trabajos vendiendo anuncios para una serie de guías de viajes, realizó un experimento del que creo que todos podemos aprender.
Adam Grant llevó a un estudiante que había recibido una beca de su empresa de guías de viajes para que conociera a sus colegas de trabajo. Después de conocer al estudiante, todo el personal de la empresa pasó un 142% más de tiempo hablando por teléfono y obtuvo un 171% más de ingresos, utilizando el mismo guion de ventas que antes.
Aunque el contenido de su discurso de ventas no cambió, se sintieron motivados, consciente e inconscientemente, a hacerlo mejor simplemente viendo a alguien que había sido impactado positivamente por su trabajo.
Entonces, en lugar de preocuparte por lo que otras personas pueden hacer para ayudarte a salir adelante, activa el interruptor y comienza a pensar en lo que puedes hacer tú por los demás. Te sorprenderá gratamente saber cuánto más productivo eres cuando sabes que tu trabajo mejora la vida de otras personas.
Ahora bien, la verdad es que estas cosas que hemos discutido no son aceleradores que puedas pisar para acelerar automáticamente hacia el frente en la carrera al éxito. Porque, en realidad, salir adelante es algo más que un conjunto de soluciones rápidas. De hecho, “adelante” ni siquiera es un destino. Es una forma de pensar. Es una forma de proyectar tu mente en el mundo físico material.
Y es esencial reconocer que lo que puede sentirse bien a corto plazo, puede limitarte a largo plazo. Comer un tazón de helado puede parecer una idea fantástica hoy, pero si continúas haciéndolo todos los días durante los próximos años, tu salud se verá afectada como resultado de esas decisiones. Lo mismo ocurre con cómo puedes trabajar para salir adelante en la vida y encontrar tu propio éxito.
Encontrar atajos o evitar algunos conflictos puede resultar agradable ahora, pero cuando decides tomar el camino fácil, te estás privando de posibles oportunidades de aprendizaje. Por supuesto, es igualmente importante ser inteligente. Prolongar las cosas solo para sentir que estás “haciendo algo” puede ser una trampa desagradable, principalmente porque mantenernos firmes ante la adversidad es otro componente crítico para salir adelante. Es fácil dejar de fumar; mucha gente lo hace. Para convertirte en una de las personas que no lo hacen, tendrás que esforzarte, pero no tanto como para agotarte. Tienes que buscar desafíos, nada que sea imposible, solo que sean prácticos y que te brinden una dosis saludable de dopamina una vez que los logras.
Encontrarás pequeños elementos de motivación a los que aferrarte cuando las cosas se pongan difíciles. Profundizarás y aguantarás incluso cuando las cosas se pongan muy difíciles. El fracaso es inevitable en todos los ámbitos de la vida. Todos hemos fracasado en algo alguna vez, no hay porque frustrarse. Ninguna relación es perfecta. Ningún trabajo es perfecto. Ninguna familia es perfecta. Pero en lugar de pensar en el fracaso como un revés, una bofetada, considéralo como una oportunidad.
Es información sobre tus limitaciones físicas y mentales actuales, y datos importantes sobre cómo puedes mejorar poco a poco. Es un recordatorio de lo bien que se siente intentarlo, incluso cuando las cosas no funcionan. El fracaso te enseña que no estás solo en esto, y que pedir ayuda a otras personas nunca es algo de lo que deberías avergonzarte. De hecho, pedir ayuda es una de las habilidades más notables que podemos aprender en la vida. Pedir disculpas o aceptar la derrota es importante. Digamos que yo quiero correr 10 kilómetros en una hora, pero a mitad del camino me doy cuenta de que se me acabaron las energías, no puedo ni respirar; aquí entiendo que no tengo las condiciones físicas y mentales necesarias para completar mi objetivo, y me muestra cuál es mi estado físico en ese momento, y además me enseña que debo trabajar en mi condición física. Pero esto lo consigo después de hacer un autoanálisis.
¿Alguna vez has tenido un amigo, una pareja, o un jefe en el trabajo que no admite su error? La verdad es que nadie quiere saber nada de esa clase de personas. Es gente desagradable, para qué vamos a engañarnos. Cuando formamos conexiones, es importante saber mostrar nuestra humildad. Pedir disculpas cuando nos equivocamos o fallamos en algo muestra que estamos conectados a la realidad. Es decir, aceptar la responsabilidad cuando has hecho algo mal, y no simplemente ofrecer una justificación sin sentido, permite que los demás vean tu humildad.
Aquí la ciencia nos respalda. Probablemente, hayas escuchado las distinciones entre personas dominadas por el hemisferio derecho o por el hemisferio izquierdo del cerebro. La teoría es que, si domina el hemisferio derecho del cerebro, el individuo es más intuitivo, un pensador creativo, cualitativo en la forma en que percibe las cosas y tiende a mirar el mundo con una gran lente panorámico. Por otro lado, si domina el hemisferio izquierdo del cerebro, se dice que es analítico. Prestas más atención a los detalles, te riges por la lógica y ves el mundo de forma más específica y objetiva.
Pero un estudio realizado en 2013 por la Universidad de Utah examinó los cerebros de más de 1.000 jóvenes de entre 7 y 29 años y no encontró evidencia de lo que nos han dicho sobre las personas dominadas por el hemisferio izquierdo o derecho del cerebro. El estudio encontró que la actividad en las mitades izquierda y derecha del cerebro de un individuo era similar, independientemente de su personalidad.
Esto es interesante porque significa que no existe una química cerebral inherente que determine cómo piensas y actúas. Dependiendo de la situación, puedes optar por ser más analítico o más intuitivo. Puedes adaptarte. Entonces, ¿Qué se avecina? ¿Ganar más dinero? ¿O se trata más de poder mirar hacia atrás y estar orgulloso no solo de lo que has hecho, sino de quién eres? Yo defendería lo último. Me gustaría un día poder ver atrás el camino que he recorrido y saber que actúe bajo mis propios términos, viviendo una vida con honor y orgullo.
Para mí, ir un paso por delante de los demás se trata de escribir un legado que diga “Yo estuve en la Tierra, y mientras que había caminos fáciles, yo elegí el camino correcto que me indico mi mente y corazón”. Se trata de dejar plasmadas tus huellas, una forma de existir más allá de tres generaciones, que es cuando ya no queda rastro de la existencia del 99% de las personas que nacen y mueren.
Porque por mucho que quieras salir adelante, es fácil adelantarte a ti mismo, entrando a un lugar donde te obsesionas con tu futuro. Un lugar donde tus objetivos y sentimientos específicos se vuelven tan cruciales para ti que pierdes de vista el viaje de la vida. Cuando la gente dice que se siente sola en la cima, que es el lugar a donde la gran mayoría intente llegar en la pirámide de la sociedad, a menudo respondo que descuidaron a todos los que los amaban en su ascenso porque estaban muy concentrados en llegar a la cumbre. Verás, no se trata del lugar a donde vamos, porque al final de todo, siempre vamos al mismo sitio. La muerte es universal para todos los seres vivos de este mundo.

Camino al éxito
Ponerte por encima del 99% de la población no significa que vas a pasar a formar parte del 1% de la elite mundial. No se llega a allí con trabajo honesto. Para eso necesitarías tomar un curso completo de política; cómo engañar, manipular, aplastar y usar como trapo a los demás.
Ponerte por encima del 99% de la población no significa que vas a pasar a formar parte del 1% de la elite mundial de banqueros. Seamos serios en nuestros objetivos, seamos realistas; la gran parte de la población de este mundo vive sus vidas consumiendo entretenimiento basura de todo tipo. La televisión y las redes sociales son el coliseo romano de nuestros días.
Algunos no tienen tiempo de vivir sus vidas porque pasan demasiado ocupados viendo que hace alguien más. Pocas personas están enfocadas en sus propias metas, en vivir su vida, en ser mejores personas, en cultivar su mente y de esta forma causar un impacto positivo en el mundo. Ponerte por encima del 99% de los demás no es una competencia de boxeo ni un intento de humillar a nadie, es un esfuerzo por ser la mejor versión de ti mismo. Y la triste realidad es que a muy pocas personas les interesa hacer esto, solo les interesa quejarse de porque siguen en un estado regresivo todos los años.
Cuando pienses en superarte, piensa en la idea de salir adelante más como un “proceso de expansión positiva a todos los niveles” en lugar de una carrera que debes terminar. Incluso mientras te esfuerzas por alcanzar la excelencia, recuerda siempre permanecer en el presente, mirando a tu alrededor para disfrutar de la belleza de las experiencias que te brinda “el momento” en este hermoso viaje de la vida. Si hay una persona que está 100 kilómetros por delante de ti; bien, perfecto, se le aplaude. Pero ese es su camino, esa es su vida. Recuerda vivir tu vida, recorrer tu propio camino, sin mirar con envidia, celos o resentimiento el camino de otras personas. Enfócate en tu camino. Vive tu presente.
Avanzar no debería hacernos correr tan rápido que rebasemos nuestro presente en un intento de rebasar a otros. Después de todo, la vida no es una carrera hasta el final, sino una experiencia que hay que disfrutar. ¿Por qué hay que disfrutar? Porque al final nos espera frío y oscuridad en un descansar eterno, al menos para nuestro cuerpo físico. Mientras estemos aquí, mi definición más pura de éxito es vivir una vida digna y correcta, disfrutando sanamente del privilegio de nacer y existir como seres humanos mientras afectamos positivamente las vidas de otras personas.
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